Wednesday, May 19, 2010

TANTO CAFÉ

Cambio bruscamente y es que ahora que trato de sacar una cuenta algo correcta, no me acercaba a escribir hace mas de un mes y eso es demasiado, pareciera que la mente se secara repentinamente o ¿será que el desarrollo de los días están plagándose del maldito ocio?.

¡Que maldito sueño el de hace un par de noches!, demasiado maldito, ya que me ha sido casi imposible no recordarlo a momentos. Esos sueños de los que despiertas con ganas de gritar o ensañarte con quien se ha incrustado en la cabeza, se recuerda y también la rabia, cierran los ojos y veo calcado cada momento y las reacciones, de veras quedo algo desencajado aún, totalmente fuera de si, maldecía con la mirada, se que nunca he demostrar mas furia que en aquel sueño.

Sin perder el tranco recuerdo otros de los cuales se despierta en llanto o con un grito, verdaderas pesadillas que amasan tu cerebro mientras duermes. Si, entendí que era demasiado aburrido y por ello se acabo repentino todo.

Se camino la ciudad, una tras otra las calles de la capital esconden recuerdos longevos que se mantienen estáticos mirando por las ventanas.

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Me uní al día de furia que parecían estar celebrando, caracterizando sus papeles sin equivocación, quienes manejaban debían tocar las bocinas a reventar, los lanzas jugaban su vida en cada actuación sin perder oportunidad de sobreactuar, cada transeúnte hacia su papel, muchos quizás demasiados trataban de demostrar que estaban apuradamente atareados en un ir y venir sin cesar asumiendo a la vez el papel de gente con temor que ronceaban fugazmente unas con otras en miradas extrañas, como decir, con un ojo hacia delante y otro hacia los costados y cuando miraban parecían estar a punto de morder, corrió el día hasta que se canso, dando el paso a la sucesiva oscuridad, hasta que las luces en las calles florecieron, fue en ese momento en que las caras de los personajes eran casi irreconocible, parecía que el día de furia había dado paso a algún tipo de reflexión y como tumulto ahora todos parecían escapar, peatones, automovilistas, ya no había distinción al parecer la celebración terminaba y había que acabar, así que seguí imitándolos, subí a un bus y me retire del lugar.

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