COMO PERRO ENVENENADO
Mientras pego un momento los ojos sueño que el cielo corre como en una película, dando paso al nuevo día despertando del poco sueño robado, doy cuenta de ruidos ratoniles que murmullan choque de ollas, recorrí el comedor prestando la debida atención de visitar el baño, ¿Quién no a las nueve de la mañana? Una rápida ducha, el sorbo de jugo de durazno, el de botella por supuesto y a salir a perderme otra vez.
Las pistas de asfalto desiertas como buena mañana de sábado, solo el sol compañero de dura mirada mientras busco vida que me lleve a destino, pero diez, veinte y treinta minutos fueron demasiados mientras el chirrido de mis muelas que sentían las ansias de maldecir una nueva vez, hasta que llego gente.... alta y baja, así como gordos y flacos que tomaban su bus y seguían a la vida mientras miraba como se marchaban uno tras otro hasta que decidí seguir a uno, solo que me aburrí antes y baje del bus, escribía mi carta mental de despedida, miraba a la gente y sus muecas como un acto teatral, ellos también gruñían lo que me hizo sentir acompañado.
Que asco mentiras y más mentiras, solo nos enfrascamos en nuestros tormentos, pero así y todo vivimos tranquilos es como ser católico, ¿cierto? , ¿Que mejor que ser católico?, nada. Pecas de lunes a sábado y té limpias el domingo y vuelves a portarte como las pelotas, una y otra vez. Suerte tengo de no serlo, o sea soy cara dura, hago y deshago, miento y falseo y luego... sonrío, pero ¿y que?, Si todos somos iguales con sentimientos y toda esa parafernalia pero aun así....... falsos somos, amen.
